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EL EXAMEN AUDITIVO EN ESCOLARES

Los niños con pérdida auditiva, aún de grado mínimo, están en riesgo de fracaso académico y de trastornos psicosociales. Afortunadamente la detección y adecuado manejo de estos niños puede resultar en una significativa mejoría en el rendimiento académico y en el bienestar psicosocial. De aquí, que se considere el gran valor que tienen las valoraciones auditivas en escolares. La experiencia ha demostrado que el examen auditivo anual a todos los niños sería lo más recomendable en un programa de salud auditiva escolar. Sin embargo, existe una mayor necesidad de examinar a los niños de grados inferiores. Las razones para preocuparnos en mayor medida por los niños de grados inferiores se deben a dos observaciones. La primera, es que en estas edades, la prevalencia de infecciones de oído es muy alta y a menudo trae como consecuencia pérdidas auditivas fluctuantes.  En segundo lugar, disminuciones mínimas o muy leves de la capacidad auditiva, muchas veces pasan desapercibidas en los primeros años de vida escolar. Con fundamento en estos principios se recomienda que los niños preescolares y de los grados I-II y III, sean examinados auditivamente todos los años.
 
En los niños de grados superiores la prevalencia de trastornos auditivos disminuye. Sin embargo, el alto grado de contaminación sónica en las escuelas y la participación de los alumnos en actividades ruidosas, tal como las bandas escolares y programas de artes industriales hace necesario el examen auditivo para detectar la posibilidad de una disminución de la  audición para los tonos agudos. A esto, tenemos que agregar, que a nivel escolar no hay ninguna orientación ni educación hacia la protección auditiva. Además, los niños que practican en natación o que padecen infecciones de oído a repetición deben usar protectores auditivos confeccionados a la medida. En la actualidad se dispone de protectores elaborados en material de uso biomédico, hipoalergénico que no causa molestia ni irritación en el conducto auditivo.

Los educadores y el personal escolar en general, deberían familiarizarse con las conductas que podrían estar asociadas a una pérdida auditiva. Ciertas conductas en el aula o síntomas físicos podrían darnos ciertas luces indicativas de que el niño requiere una valoración audiológica. Algunos de estos síntomas y conductas pueden ser:
  • A menudo pide que le repitan.
  • Voltea su cabeza para escuchar.
  • Habla fuerte.
  • Observa los labios.
  • Se distrae en el aula.
  • Se aisla.
  • Se muestra tímido o pasivo.
  • Pronuncia mal.
  • Bajo rendimiento escolar.
  • Respira por la boca.
  • Supuración de oídos.
  • Dolor de oídos.
  • Mareos.
  • Ruidos o zumbidos en el oído.

Por otra parte, entre un 3 y un 10% de los niños escolares tienen problemas por exceso de cerumen en sus oídos y la población de escolares con pérdida unilateral (de un solo oído), es prácticamente ignorada en el sistema educativo. Los educadores deben promover la importancia de la valoración audiológica a sus alumnos y ante la presencia de cualquier problema tomar las provisiones dentro de la sala de clase para minimizar el impacto de una deficiencia auditiva en el rendimiento escolar y en el bienestar psicosocial de sus alumnos.


José Raúl Sánchez Cerdas, Ph. D, can
Posgrado en Audiología
U. de Manchester, Inglaterra